Hoy, en este capítulo, este episodio, quiero que se sumerjan conmigo en un viaje a través de la historia, casos resueltos y anécdotas intrigantes que rodean a la fotografía forense. Como introducción quiero decirles que lo que van a escuchar a continuación es producto de una investigación, que se comparten datos obtenidos de diversas fuentes, en cuanto a las opiniones generales que son dadas por mí, no representan ninguna verdad absoluta o modelo a seguir, solo son fruto de mis experiencias, mi manera de hacer las cosas y mis ganas de compartir con todos ustedes mi recorrido fotográfico.
Antes de hablar sobre la fotografía forense, quiero decirles un poco de que va esto de lo Forense, porque casi siempre que escuchamos sobre médicos forenses, ciencias forenses, asumimos inmediatamente que se trata de algún cadáver o investigación relacionada con un crimen y esto es cierto en cierta medida, pero es importante saber que el término forense deriva del latín: “FORUM”, haciendo referencia a la plaza pública o foro en la que los romanos realizaban muchas de sus actividades públicas, entre ellos, los juicios de toda naturaleza y eventualmente se fue desarrollando a lo largo del tiempo hasta que más adelante se le asignó el calificativo de forense a cualquier especialista que participa en el foro dando su declaración sobre algún aspecto del juicio relacionado con su especialidad, no solamente del ámbito criminal sino en cualquier clase de juicio, así puede haber contador forense, psicólogo forense, antropólogo forense, y por supuesto el especialista que nos interesa el día de hoy, el fotógrafo forense, dicho esto….
Antecedentes e Historia de la Fotografía Forense
La fotografía forense, es un campo que combina la precisión técnica de la fotografía con la ciencia criminalística, y tiene sus raíces en el siglo XIX.
Corría el año 1866 y faltaban más de 20 años para que George Eastman comercializara la primera cámara portátil del mercado, cuando el detective americano, Allan Pinkerton, quien es considerado el primer detective privado de la historia, decidió emplear la fotografía para registrar los rostros de los detenidos, porque brindaba mayor exactitud que las fichas de cartulina escritas a mano que se utilizaban para ese momento, y sobre todo permitían, mayor rapidez en la consulta, pues no había que leer una larga lista de descripciones detalladas de rostros, sino que, a simple vista, podía encontrarse cierta familiaridad entre el rostro del fotografiado y el autor de un delito por parte del investigador, víctima o un testigo.
Pinkerton fue, efectivamente, el primero que utilizó la fotografía en el reconocimiento de delincuentes, pero ya existían algunos antecedentes el Capitán Lees, en 1854, también en Estados Unidos, adoptó la costumbre de fotografiar a los delincuentes en California con ayuda de fotógrafos profesionales y, en México, en 1860, José Muñoz fotografió a los reos que eran llevados ante el juez en la prisión de la Acordada, en Ciudad de México.
Con posterioridad al inicio de las prácticas de Pinkerton, el fotógrafo norteamericano Thomas F. Byrnes publicó, en 1886, una colección de fotografías titulada “Delincuentes” para contribuir a la fácil identificación de los sujetos por parte de las víctimas o testigos.
El paso más decisivo para el uso forense de la fotografía lo dio otro gran renovador de la ciencia criminalística: El francés Alphonse Bertillon, un visionario que desempeñó un papel crucial en la evolución de la fotografía en el ámbito forense. Fue él, quien introdujo la fotografía a las investigaciones criminales, utilizando el sistema antropométrico para documentar características físicas únicas de los delincuentes.
En la década de 1870, en un mundo donde la ciencia criminalística apenas comenzaba a despertar, Bertillon, revolucionó la forma en que se recolectaban y se documentaban pruebas en la escena del crimen. A través de su método, conocido como «bertillonaje», implementó un sistema de medición meticulosa y fotografía precisa para catalogar las características únicas de individuos involucrados en delitos, proporcionando un enfoque más efectivo para identificar a los criminales reincidentes.
Bertillon comprendió que cada persona tiene atributos físicos que los hacen únicos, como la longitud de los dedos, la distancia entre los ojos y la altura. Con ingenio y atención por los detalles, diseñó un proceso en el que estas medidas eran tomadas y registradas minuciosamente, luego de eso se dio cuenta que la combinación de mediciones exactas y fotografías detalladas podía proporcionar una herramienta poderosa para la identificación y el seguimiento de delincuentes.
Las imágenes capturadas permitían una visualización más clara de las características físicas y, en muchos casos, proporcionaban un registro más confiable que las mediciones mismas y ese fue el momento preciso en el que la fotografía entró en juego de manera magistral.
Esta integración de la fotografía, como factor de enorme importancia en la ciencia forense marcó un hito significativo en la manera en que se abordaban las investigaciones criminales.

Porque no solo permitió una identificación más precisa en ese momento histórico, sino que también allanó el camino para el desarrollo de técnicas posteriores que revolucionarían la investigación criminal.
Los aportes de Bertillon perduran hasta hoy. Su visión y enfoque meticuloso sentaron las bases para lo que hoy conocemos como fotografía forense.
Su método antropométrico y su uso de la fotografía para documentar pruebas influyeron en la manera en que los investigadores abordan y resuelven casos criminales en la actualidad.
Por lo que es importante recordar y reconocer a aquellos pioneros como Alphonse Bertillon, cuyo trabajo incansable y visión audaz sentaron las bases para una disciplina que continúa iluminando los rincones oscuros de la justicia.
Actualmente La fotografía forense es una herramienta esencial en la investigación de los delitos. Al documentar las pruebas en el lugar del delito, los fotógrafos forenses ayudan a conservar información fundamental que puede utilizarse para identificar a los sospechosos y reconstruir lo ocurrido.
En muchos casos, las pruebas fotográficas son la única forma de relacionar a un sospechoso con un delito, por ejemplo, los investigadores pueden hacer coincidir una foto de una marca de rueda de un carro, moto o bicicleta en el piso, dejada por el sospechoso o pueden utilizar un software de reconocimiento facial para identificar a un sospechoso entre una multitud.
Además, la fotografía forense puede utilizarse para crear reconstrucciones tridimensionales de las escenas, lo que puede ser útil para comprender cómo se produjo un crimen e identificar a posibles testigos.
A medida que la tecnología siga evolucionando, la fotografía forense será aún más importante para resolver los delitos.
Entre los diversos usos de la fotografía forense debemos destacar los tres principales de acuerdo a su finalidad:
El primero es la fotografía judicial, para mostrar con exactitud y nitidez los hechos durante la realización de un juicio
Cuando se hace un juicio por un crimen, la prueba que utilizan para describir los hechos es la fotografía que se presenta en el tribunal como apoyo para poder mostrar la inocencia o culpabilidad del presunto delincuente, su único objetivo es captar todos los elementos de la escena. Luego se incorporan al expediente del caso o son archivadas, en casos que no son del ámbito penal o criminal, igualmente sirven para demostrar diferentes circunstancias como el daño a propiedades, invasión a propiedades, entre otras cosas.
En segundo lugar, la fotografía científica, que es la que más vemos en shows de tv y películas, sirve para realizar un registro minucioso de lo ocurrido con la finalidad de obtener pistas sobre la identidad del indiciado, de la víctima y la forma en que ocurrieron los hechos.
Es de gran utilidad también por el hecho de que permite a los investigadores dedicar más tiempo al análisis en lugar de tener que trasladarse con frecuencia a la escena del crimen, aunado a que por las circunstancias propias del clima del lugar o el tránsito de personas o animales y otros factores externos, podrían desaparecer esas evidencias.
En tercer lugar, tenemos Las fotos forenses en el lugar de los hechos, o fotos de registro, son unas fotos preliminares de la investigación que como ya hemos dicho, se van haciendo para obtener desde la vista general de la escena a lo específico que son los datos o elementos que se encuentran en la escena y que eventualmente contribuirán a la resolución de la investigación. Suelen utilizarse distintas vistas de la misma escena para no perder ningún posible ángulo de la investigación.
Casos Resueltos Gracias al Uso de la Fotografía Forense
La fotografía forense ha sido fundamental para resolver algunos de los casos más intrigantes de la historia. Uno de los ejemplos más destacados son el caso de una mujer encontrada asesinada en el estacionamiento de una iglesia en Fairfax, Virginia, EEUU en marzo de 1989, en esa época aún se utilizaba el rollo fotográfico, el film, la película, en fin, otros tiempos.
Cuando el fotógrafo forense llega a la escena, se da cuenta que tiene poco tiempo para actuar pues es de noche y hay nieve, al salir el sol toda la nieve se derretirá y se llevará la evidencia, así que se apura y toma fotografías desde todos los ángulos posibles, primero a cierta distancia para tener una vista amplia del panorama pintando con luz de flash y luego se va acercando a lo especifico para documentar los detalles, encontrando unas huellas de vehículo con sangre y unos casquillos de balas entre otras cosas, al igual que los proyectiles incrustados en el vehículo y en otros sitios, también encontraron unas huellas en la nieve que era super importante conservar porque si se derrite la nieve se pierde la información y por eso se registró cuidadosamente en las fotografías.
Después encontraron a sospechoso, pero no tenían como relacionarlo con la escena del crimen, le quitaron las botas y las compararon con las fotografías hasta el más mínimo detalle y pudieron darse cuenta que coincidian a la perfección, colocando al sujeto al lado del vehículo de la víctima y esto, junto con otros indicios y pruebas obtenidos más adelante, lograron una condena gracias a la documentación detallada que el fotógrafo forense logró en la escena del crimen.
Este caso fue objeto de un capítulo de una de las series del canal Discovery Investigación.
OTROS CASOS

Otros crímenes muy sonoros que fueron resueltos o que los delincuentes pudieron ser condenados gracias, entre otros factores a la presentación de evidencia fotográfica tenemos los siguientes:
Caso del Estrangulador de Boston (Albert DeSalvo), En la década de 1960, la fotografía forense ayudó a identificar y vincular a Albert DeSalvo como el famoso Estrangulador de Boston, un asesino en serie. Las imágenes de las huellas dactilares tomadas en la escena del crimen llevaron a su arresto y condena.
Caso de Jodi Arias, la Atleta Asesina: La fotografía forense fue esencial en el juicio de Jodi Arias en 2013 por el asesinato de su exnovio. Las imágenes de la escena del crimen y de las heridas de la víctima ayudaron a establecer la secuencia de los eventos y a establecer su presencia en el lugar del crimen así como confirmar la culpabilidad de Arias.
Caso del Lago Sammamish (Ted Bundy), La fotografía forense fue utilizada en la identificación y vinculación de Ted Bundy con los secuestros y asesinatos de varias mujeres en el área de Seattle en la década de 1970.
Caso de los Crímenes de Green River (Gary Ridgway), En el caso de los Crímenes de Green River, la fotografía forense ayudó a recopilar y presentar pruebas visuales de las víctimas y las escenas del crimen, contribuyendo a la condena de Gary Ridgway por el asesinato de numerosas mujeres.
Caso de John List, La fotografía forense fue utilizada en el caso de John List, quien asesinó a su familia en 1971 y permaneció prófugo durante casi 18 años. Las imágenes ayudaron a presentar las pruebas visuales en el juicio.
Caso del Hijo de Sam (David Berkowitz), La fotografía forense fue una herramienta esencial en la identificación y captura de David Berkowitz, también conocido como el «Hijo de Sam», un asesino en serie que aterrorizó Nueva York en la década de 1970.
Caso de los Hermanos Menéndez, En 1990, la fotografía forense fue clave en el caso de los hermanos Lyle y Erik Menéndez, acusados del asesinato de sus padres. Las imágenes de la escena del crimen, junto con el análisis de la trayectoria de las balas, ayudaron a determinar cómo ocurrieron los asesinatos.
Caso de O.J. Simpson, Durante el famoso juicio de O.J. Simpson en 1994, la fotografía forense desempeñó un papel crucial al documentar y presentar pruebas de las lesiones sufridas por las víctimas, incluida la sangre y otros rastros de evidencia.
Estos son solo algunos ejemplos de cómo la fotografía forense ha sido fundamental en la resolución de casos criminales a lo largo de la historia. Cada caso demuestra el papel vital que juega la fotografía en la búsqueda de la verdad y la justicia.
Quieres ser Fotógrafo Forense?
Por sí quieres ser Fotógrafo Forense aquí te traigo algunas consideraciones de interés, recuerda que cada caso y cada circunstancia personal es única y ninguna de las cosas que se dicen en este podcast son aplicables a todos los casos, sino que son producto de apreciaciones personales y consejos generales, que desde mi punto de vista podrían ser útiles, pero no te limites, ni pienses que no lo puedes lograr de otras maneras, así que, sigamos.
Ingresar al campo de la fotografía forense requiere una combinación de educación, formación, experiencia y como en todos los ámbitos de la vida, de las relaciones interpersonales. Aquí hay algunos pasos que puedes seguir para incursionar en esta fascinante área:
Educación y Preparación:
Prepárate y estudia sobre fotografía, ciencias forenses, criminalística, justicia penal u otra disciplina relacionada. Cursos avanzados de fotografía te brindarán las habilidades técnicas necesarias, mientras que una educación en ciencias forenses te proporcionará el conocimiento sobre los aspectos legales y técnicos del campo.
- Considera la posibilidad de obtener un título en fotografía forense o una disciplina afín para obtener una comprensión más profunda de los métodos y las técnicas específicas.
- Formación Técnica:
- Adquiere conocimientos sobre las técnicas y los equipos utilizados en la fotografía forense, como cámaras, lentes macro, iluminación especializada, fotografía infrarroja y ultravioleta, y software de análisis de imágenes forenses.
- Experiencia Práctica:
- Busca oportunidades para trabajar como asistente en un laboratorio forense o con fotógrafos forenses experimentados. Esto te permitirá adquirir experiencia práctica y familiarizarte con los procedimientos y protocolos específicos.
- Desarrollo de Habilidades:
- Practica tus habilidades fotográficas en diversas situaciones, así sean simuladas, como la documentación de escenas del crimen, la toma de fotografías de evidencia y la captura de detalles sutiles.
- Conoce la Ley y los Procedimientos:
- Familiarízate con las regulaciones y los procedimientos legales relacionados con la fotografía forense en tu país o región. Comprende cómo se maneja la cadena de custodia de la evidencia y cómo presentar tus hallazgos en un tribunal.
- Red de Contactos:
- Conéctate con profesionales en el campo de la fotografía forense, asiste a conferencias, talleres y eventos relacionados. Establecer contactos puede brindarte oportunidades de aprendizaje y empleo.
- Certificaciones y Capacitación Continua:
- Investiga la posibilidad de obtener certificaciones relevantes en fotografía forense. Organizaciones como la Asociación Internacional de Fotógrafos Forenses (IAFP) ofrecen programas de certificación que pueden mejorar tus credenciales.
- Mantente actualizado con los avances en tecnología y métodos forenses a través de capacitaciones continuas y cursos en línea.
- Habilidades Comunicativas:
- La capacidad de comunicar de manera efectiva tus hallazgos es esencial en la fotografía forense. Desarrolla habilidades de redacción y presentación para poder explicar tus análisis de manera clara y concisa.
- Trabajo en Equipo:
- La fotografía forense a menudo implica colaboración con investigadores, abogados y otros profesionales. Desarrolla habilidades de trabajo en equipo y adaptabilidad para integrarte en diversos entornos laborales.
- Ética y Sensibilidad:
- La fotografía forense puede involucrar situaciones sensibles y traumáticas. Desarrolla la capacidad de manejar estas situaciones con empatía y respeto por las víctimas y sus familias.
Recuerda que la fotografía forense es un campo altamente especializado y desafiante, pero también extremadamente gratificante. Con dedicación, educación y experiencia, puedes convertirte en un fotógrafo forense competente y valioso en el ámbito de la justicia y la investigación criminal.
Anécdotas y Datos de Interés en la Fotografía Forense
Las anécdotas en el mundo de la fotografía forense a menudo nos revelan el ingenio y la creatividad detrás de las escenas del crimen. ¿Sabían que en la década de 1920 se utilizaban lentes macro especiales para capturar huellas dactilares en objetos minúsculos?
En una ocasión, un investigador forense enfrentó el desafío de capturar huellas dactilares en una superficie extremadamente pequeña. En lugar de rendirse, utilizó un lente macro especializado y técnicas de iluminación innovadoras para capturar una imagen nítida de las huellas dactilares. Este enfoque creativo ayudó a resolver el caso y demostró cómo la fotografía forense va más allá de la simple documentación.
En mi caso particular, tuve una aproximación a la fotografía forense, desde el punto del fotógrafo cuando era estudiante de derecho, por allá a principios de los 90, trabajaba en un Tribunal Superior y se requería hacer una fijación fotográfica de una estructura que era objeto de un litigio, no me acuerdo por qué razones, el experto que debía ir ese día no se presentó y la Juez, que conocía mi interés por la fotografía, me pidió que acudiera en calidad de experto a hacer las fotos, y pues bueno, fui, y mis fotos aparecieron en el expediente de la causa y posteriormente en el juicio que se ordenó repetir, fueron discutidas en el juicio y me tocó declarar que fue lo que hice ese día, lo que había visto y si había manipulado de alguna manera las fotografías y esa fue toda mi participación, luego no hice más de ese tipo de fotografías.
Bibliografía Imprescindible sobre Fotografía Forense
Si desean sumergirse aún más en el emocionante mundo de la fotografía forense, aquí les dejo algunas lecturas imprescindibles:
- «Fotografía Forense: Métodos y Aplicaciones» de Nick Marsh y Sue Black;
- «La Fotografía en la Escena del Crimen» de Gilberto Alayón Sánchez;
- «Fotografía Forense: Manual Práctico» de Carmen Montiel y María José Párraga;
Estas obras son esenciales para comprender a fondo los conceptos y las técnicas detrás de la fotografía forense. Desde la aplicación de la fotografía en la escena del crimen hasta el análisis de evidencia visual, estas lecturas proporcionan una perspectiva completa sobre cómo las imágenes pueden ser un recurso valioso en la búsqueda de la verdad.
«Fotografía Forense: Métodos y Aplicaciones» de Nick Marsh y Sue Black:
Este libro se erige como un faro guía en el vasto océano de la fotografía forense, escrito por dos expertos renombrados en el campo. Marsh y Black, con maestría, desentrañan los intrincados métodos y aplicaciones que conforman la esencia misma de la disciplina. A través de sus páginas, revelan la importancia de cada paso del proceso, desde la captura de imágenes en la escena del crimen hasta su análisis meticuloso en el laboratorio. La obra no solo despierta el interés por las complejidades técnicas, sino que también pone de manifiesto la esencia humanista de la fotografía forense, recordándonos que detrás de cada imagen se encuentra la búsqueda de la verdad y la justicia.
«La Fotografía en la Escena del Crimen» de Gilberto Alayón Sánchez:
En esta obra magistral, Alayón Sánchez se sumerge de lleno en el corazón mismo de la escena del crimen, resaltando la importancia fundamental de la fotografía en este entorno crucial. Con una destreza sin igual, el autor teje una narrativa que recorre cada rincón y recoveco de la escena, desde el más mínimo detalle hasta la amplia perspectiva. A través de ejemplos ilustrativos y casos reales, este libro ilumina el papel crucial que desempeña la fotografía en la preservación y documentación de evidencia, mostrando cómo una imagen capturada de manera experta puede ser el vínculo que une los hilos de la investigación y lleva a la resolución de los casos más esquivos.
«Fotografía Forense: Manual Práctico» de Carmen Montiel y María José Párraga:
Este manual práctico se erige como un compendio esencial para cualquier aspirante a fotógrafo forense. Montiel y Párraga desmitifican los procesos y las técnicas, guiando al lector a través de las etapas desde los conceptos básicos hasta las complejidades avanzadas. Cada página destila su vasta experiencia en el campo, brindando conocimientos prácticos y consejos valiosos para enfrentar los desafíos de la fotografía forense. Este libro no solo es una herramienta educativa invaluable, sino también un testigo del compromiso de sus autoras para difundir su sabiduría y elevar la calidad de la fotografía forense a niveles excepcionales.
Cada uno de estos libros representa una contribución invaluable al campo de la fotografía forense, iluminando su importancia, revelando sus secretos y guiando a futuros profesionales en su búsqueda incansable de la verdad a través de la lente.
Y así, queridos oyentes, llegamos al final de este emocionante episodio de «Háblame de fotos». Espero que hayan disfrutado explorando el mundo de la fotografía forense tanto como yo. No duden en enviarme sus preguntas, sugerencias, ideas y comentarios sobre este tema o cualquier otro del que quieran escucharme hablar, para que podamos complacer y satisfacer sus necesidades de conocimientos. Recuerden que cada imagen puede contar una historia y que, a través de la lente, podemos descubrir la verdad detrás de los misterios.
