por Jorge Javier Peña
Aprender a mirar la vida otra vez
Háblame de Fotos nació, obviamente, para hablar de fotografía. El nombre tampoco dejaba mucho margen para el misterio.
Pero después de tantos años haciendo fotos, descubrí algo que probablemente debí sospechar mucho antes: cada vez que comenzaba hablando de fotografía, terminaba hablando de otra cosa.
De una foto vieja que apareció en una caja. De alguien que ya no está. De por qué recordamos algunas cosas con una claridad que asusta y otras probablemente nos las hemos inventado sin darnos cuenta. De lo diferente que puede ser una misma persona dependiendo de quién la mire. De por qué una fotografía técnicamente imperfecta puede importarnos muchísimo más que otra impecable que no le dice nada a nadie.
Y eso es, más o menos, lo que ocurre aquí.
Soy fotógrafo desde hace muchos años. Suficientes para haber comprado rollos de película, esperado revelados con la paciencia nerviosa de quien espera un diagnóstico, visto llegar la fotografía digital como si fuera el futuro — porque era el futuro — y ahora estar presenciando cómo una inteligencia artificial puede fabricar una imagen de algo que jamás estuvo frente a ninguna cámara. Después de todo ese recorrido sigo fascinado por la técnica, por las cámaras, por los lentes. Me gustan demasiado las cámaras como para fingir lo contrario, y he aprendido que fingir desinterés por el equipo entre fotógrafos es tan poco convincente como fingir que el café no importa entre venezolanos.
Pero hace tiempo entendí que saber dónde colocar una luz o qué diafragma utilizar es apenas una parte de aprender fotografía.
La otra parte es aprender a mirar.
Y mirar inevitablemente termina llevándonos fuera de la fotografía.
Por eso aquí puedo escribir sobre una cámara que compré hace treinta años y terminar hablando de mi familia. Preguntarme qué hace valiosa una fotografía y acabar pensando en una caja de fotos que guardaba mi abuela con una organización que solo ella entendía. Hablar de inteligencia artificial, de memoria, de arte, de errores, de fotógrafos que admiro, de imágenes que nunca hice y probablemente nunca haré, o de alguna tontería que se me ocurrió mientras esperaba que apareciera una buena luz y la luz decidió no aparecer.
No pretendo tener todas las respuestas. Después de tantos años, algunas cosas las conozco bastante bien y sobre otras sigo cambiando de opinión cada vez que aprendo algo nuevo o que la vida me corrige con su habitual falta de delicadeza. Me parece una posición mucho más interesante que tener siempre la razón. Además, tener siempre la razón suena agotador.
Háblame de Fotos es justamente ese lugar.
Un sitio para hablar de fotografía sin sentirnos obligados a hablar solamente de fotografía. Para aprender técnica cuando haga falta, discutir ideas cuando valga la pena, mirar fotografías, contar historias y preguntarnos de vez en cuando por qué seguimos haciendo todo esto.
Porque una fotografía puede ser composición, luz, tiempo y un montón de decisiones técnicas.
Pero también puede ser la única manera que tenemos de volver, por un instante, a un lugar que ya no existe.
Y eso me sigue pareciendo mucho más interesante que discutir cuál cámara tiene dos megapíxeles más.

El tipo que escribe aquí
Nací en Caracas, Venezuela, y llevo buena parte de mi vida haciendo fotografías, aunque la fotografía nunca ha sido lo único que he hecho.
Antes, durante y después de convertirme en fotógrafo, también fui abogado. Trabajé como defensor público y como fiscal. Di clases. Pinté. Conduje camiones por Estados Unidos. Y me metí en unas cuantas cosas más que probablemente irán apareciendo por estas páginas cuando venga al caso, porque la vida es larga y las conversaciones se desvían solas.
En el camino he conocido mucha gente, he escuchado muchas historias y he aprendido que prácticamente todo el mundo es más interesante cuando uno se toma el tiempo de escucharlo. Quizás por eso terminé interesándome tanto en la fotografía. O quizás fue al revés y la fotografía me enseñó a escuchar. Después de tanto tiempo ya no estoy seguro de cuál vino primero, y tampoco me parece especialmente importante saberlo.
Lo que sí sé es que después de muchos años fotografiando personas, trabajando en tribunales, estudios, eventos, carreteras y ciudades distintas, sigo sospechando que las historias más interesantes rara vez ocurren exactamente frente a la cámara.
Pero muchas veces terminan escondidas dentro de las fotografías.
Háblame de Fotos es el lugar donde intento encontrarlas. Aquí escribo sobre fotografía, pero también sobre todo aquello que inevitablemente aparece cuando uno se queda mirando una imagen durante suficiente tiempo: las personas, los recuerdos, el paso del tiempo, las cosas que permanecen y las que desaparecen. A veces también hablo de cámaras, porque me gustan demasiado como para hacerme el desentendido.
Háblame de Fotos es el lugar donde pienso sobre las imágenes.
Ingravity Art es el lugar donde intento crearlas.
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